12 Abril 2008
Hola, chiki-chikis. No sé cómo os irá a vosotros, pero yo me encuentro en una fase de aletargamiento que no parece tener fin. Hoy es sábado, estoy en casa con Supertetis y sentados en el sofá vemos juntos una peli de Romanos. No voy a engañaros: me aburro. Así que a mitad del film hago lo que cualquier humano aburrido hace, es decir, bostezar. Y no un bostezo normal, no. El mío es troglodita, abriendo la boca como una morsa y casi bañado en lágrimas de puro gozo.
-¿Qué pasa, no te gusta la película?
-Pss. No está mal.
-¿Y por qué bostezas? ¿Acaso de aburres?
-Supertetis, no tengo ganas de discutir.
-Hablamos, no discutimos. ¿O te molesta que hablemos?
-Vale, lo que tú digas.
-¡Dios mío! ¿Y ahora qué haces?
-Nada, me rasco las bolas.
-¿Por qué?
-Porque me pican.
-Eso es una cochinada.
-Lo sé. Pero tampoco es un crimen, vamos digo yo.
-Ay, Johnny, te has vuelto un vago, me tienes abandonada y encima... ¿sabes lo que compré el otro día?
-Ni idea. ¿Otra braga-faja?
-No, guapo, un vibrador. Ya que tú no me das placer tendré que dármelo yo sola. ¿No crees?
-Muy bien. Me alegro.
-Pues yo no me alegro. Quiero que tú me des placer y no un trozo de plástico.
Supertetis se acaramela, empieza a besarme el cuello y yo me dejo hacer hasta que suelta una frase lapidaria:
-Johnny, hazme un hijo.
-¿Cuándo? ¿Ahora?
-Sí, cariño, ahora mismo.
-Hombre, Supertetis, eso es una decisión muy delicada.
-Ya, pero es el momento porque hoy estoy evolutiva.
-Será ovárica.
-Bueno, cómo se diga... Eh, ¿dónde vas? No me dejes con la palabra en la boca.
-Voy a mear y mientras tanto me lo pienso.
Entro al baño y no hay nada que pensar. ¡Y un huevo voy a tener un crío con ella! Vamos, ¡pero ni de coña! ¡No, no y no! De modo que tras tenerlo claro, regreso junto a ella.
-¿Te has lavado las manos?
-Sí.
-Y habrás subido la taza del váter, ¿verdad?
-Que sí. No seas pesada.
-Bueno, ¿entonces qué... nos ponemos a la tarea?
-Imposible. Tengo lumbago.
-Mentira. Eso te lo acabas de inventar.
-No, va en serio. Y además me ha salido un juanete.
-¿Lo tienes en el ciruelo?
-Que yo sepa, no.
-Pues decidido, deja de poner excusas y hazme una criatura.
Supertetis se sienta a horcajadas y me devora cual mantis religiosa. Ay, Señor... Esta mujer me anula y ya no soy persona. He de hacer algo. ¿El qué? Ni idea. Lo mejor será preguntar al puto escritor, a ver qué solución me da.
johnnysuperheroe@hotmail.com
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25 Marzo 2008
Qué pasa, bloguers. Deseando que estéis bien, os cuento que ayer recibí un curioso correo electrónico cuyo contenido paso a relatar.
Estimado señor Johnny (así comienza), leo su blog y me río con sus historias, pero si quiere ver lo que es sufrir aquí le dejo las vicisitudes de un vasco emigrado al Perú.
Y me adjunta una carta que dice lo siguiente:
Muy señor mío:
Acuso recibo de la carta que me mandó el Banco, reclamando la letra que le debo desde hace 19 meses y amenazándome, si no le pago, con enjuiciarme a través de su Departamento Legal que dirige el Dr. Julio Lozán.
En el año 1995, compré a plazos un aserradero de algarrobos. En el año 1996 adquirí, también a plazos, una yunta de bueyes, una carreta, una escopeta de cartuchos y dos caballos, todo eso con un préstamo del Banco de su digna dirección; en 1997, el aserradero se incendió y no quedó sana ni una viga de mierda; un caballo se me murió y el otro se lo presté a un hijo de la gran puta que me lo mató de hambre.
En 1998, se murió mi padre y a mi hermano lo metieron preso por aprista. Un camionero se tiró a mi hija mayor y tuve que darle $85.000 a un enfermero para que le sacara el hijo que le había dejado en la barriga ese desgraciado. En ese mismo año, mi hijo mayor tuvo paperas, se le corrieron hasta los cojones, y el enfermero tuvo que caparlo para salvarle la vida. En 1999, alquilé un bote para irme con mis hijos a Bagua; el bote se volteó y se me ahogó un hijo, justamente el que no estaba capado.
En el 2000, mi mujer se fugó con un sacristán de la Iglesia del pueblo, un tal Patiño, y se llevó toda mi ropa para dársela al puta. Para contentarme me casé con la querida que tenía, pero la pendeja se demoraba y me tenía desbaratado de la cintura; la llevé a consultar con el brujo de Monsefú y me recomendó que primero tenía que emocionarla; así que esa noche preparé mi escopeta y cuando estábamos en la culadera disparé un tiro por la ventana, la hembra del susto se cagó en la cama y del brinco que pegó me movió la escopeta y el tiro salió por la ventana y la perdigonada mató a la última vaca que me quedaba, porque la otra la mató un ingeniero del Ministerio de Agricultura que vino a vacunarla contra la aftosa.
En los últimos años me ha ido peor. Me puse a sembrar arroz y vino la sequía, me puse a sembrar cebollas y se salió el río de mierda y el agua me las pudrió. A mi mujer le pegó una purgación un sargento de caballería que vivía en mi casa y era mi compadre y mi hijo chiquito se limpió el culo con una hoja de plátano que tenía folidol y le salieron almorranas.
En estos momentos estoy que si cagar costara un cobre yo tendría que vomitar la mierda, y después de todo esto Ud. me manda decir "que si no pago VOY A TENER PROBLEMAS".
Cobrarme a mí ahora es más difícil que culearse a una lora por el pico, pero si Ud. lo estima conveniente mándame al Dr. Lozano a ver cómo le va a ese fulano.
Atentamente. Pedro Ipanaque Biroque.
Conclusión: siempre hay alguien que sufre más que tú.
johnnysuperheroe@hotmail.com
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9 Marzo 2008
Saludos. Mi estado natural es de cabreo y hoy, claro está, no podía ser una excepción. ¿Motivo del presente calentón? Ahí va. Resulta que tras la chamusquina llego a casa y Supertetis, en lugar de curar mis heridas, va y se pone a gritarme: que dónde he estado durante dos meses, que si soy un crápula, que si me esperaba en San Valentín y yo me hice humo, que si se caga en mi padre, que si va a ostiarme y no piensa parar hasta Navidad... En fin, una charla cojonuda. Conclusión: como nuestra relación no avanza, la única solución es ponernos en manos de un terapeuta sexual.
Y aquí estamos, sentados ante un doctor, que tiene toda la pinta de ofrecer caramelos en la puerta de los colegios.
-Bien, podrían decirme por qué no funciona su relación.
-Fácil. No funciona porque no somos pareja.
-Johnny, vivimos juntos y sí somos pareja.
-Ibas a quedarte dos días y llevas tres meses. Que yo sepa, eso es una ocupación como la de Irak.
-Oye, si sobro me voy. No tienes más que decirlo.
-Vale, lo digo: vete.
-Que te lo has creído. Lo que pasa es que tú me engañas con otra. Reconócelo.
-No te engaño. Ese no es el problema.
-Ya caigo. Es porque casi te mato, ¿verdad?
-Un momento, ¿cómo que casi le mata?
-Nada, doctor, mis tetas, que son muy peligrosas, y una vez le dejé en coma.
-Entiendo. Miren, para conocer mejor sus personalidades les haré el test de Rorschach. Johnny, ¿qué ve usted aquí?
El doctor me muestra un cartón donde un subnormal debe haber garabateado con tizas de colores.
-Una mancha.
-Correcto, una mancha. ¿Y qué más?
-Nada más. Una mancha borrosa. ¿Le vale?
-Me vale. ¿Y usted qué ve, Supertetis?
-Yo veo el arco iris, un mapache y rajas de chorizo.
-Interesante. Sin duda tiene imaginación. Mi diagnostico es que sufren monotonía y para remediarlo deberían practicar sexo duro. ¿Está de acuerdo, Supertetis?
-Totalmente. Se me ocurre que podría pinzarle el prepucio mientras le azoto los glúteos. ¿Qué te parece, Johnny?
-Me parece mal. A mí el prepucio no me lo pinza ni Dios.
-Johnny, recapacita, prometo no hacerte daño.
-¿Estás sorda? He dicho que no.
-Dejen de discutir, haremos algo más simple. Les propongo hacer el trenecito aquí y ahora.
-¿Qué es el trenecito?
-Pues que usted se la endiña a Supertetis, mientras yo se la endiño a usted.
-Ya. ¿Y qué tal si se la endiña a su señora madre?
-Johnny, no te enfades. Si el doctor dice que el trenecito puede salvar nuestra relación, yo estoy dispuesta.
-Perfecto. Pues te quedas y hacéis el trenecito con la lámpara. Yo me voy a votar.
-Le recomiendo no salir por esa puerta.
-¿Es una amenaza? Le recuerdo que soy un superhéroe y puedo machacarle el hígado con mi dedo índice.
-Como quiera. Era un simple consejo.
-A su consejo que le den. Buenos días.
Abro la puerta, doy una zancada y me caigo a la puta calle. ¡En serio! La puerta era una terraza en construcción y tras volar desde un tercer piso, ahora estoy espachurrado en la acera. ¡Porca miseria! Si de esta no quedo tetrapléjico va a ser de milagro.
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23 Febrero 2008
Qué pasa. ¿Todo bien? Me alegro. Yo mal, como siempre. ¿Motivo? Soy un babysitter. ¿Broma? Para nada. El asunto empezó hace media hora, cuando entré al portal y una dama con cierto parecido a Cybill Shepherd me abordó:
-¡Johnny, qué alegría me da verte!
-Lo mismo digo, pero... ¿tú quién eres?
-Soy Amadecasa, la del tercero izquierda.
-Ah, encantado. Yo vengo de África, donde unos caníbales casi me comen vivo...
-Sí, sí, luego me lo cuentas. Oye, ¿me haces un favor? Es que he de hacer un recado y no tengo con quién dejar a mi hijo. ¿A ti no te importaría...?
-Ni borracho. Soy un superhéroe y ponerme a cuidar un niño seria un desprestigio.
-Qué va. Te haria parecer un ser tierno y bondadoso. Venga, y puedes pillar un helado del congelador. ¿Te parece?
-Una oferta tentadora, pero nasty de plasty.
-Johnny, no seas gamba. Además, no tienes excusa, tu novia la tetuda me robó la plancha y una cosa por la otra.
-Supertetis no es mi novia.
-Vale, lo que sea. ¿Qué decides? Mi niño es muy bueno y no va a darte problemas.
-Seguro que es un angelito, pero...
-Ná, decidido, regreso en dos horas. Hala, adiós.
Y se fue, tan pancha, dejándome las llaves de su casa. Así que aquí estoy, chupando un helado de fresa, mientras tengo sentado enfrente a un cachorro humano de dos años.
-Bueeeeno, ¿y qué te cuentas, criatura?
-El nene caca.
Mal empezamos. Dejo el helado, coloco al retoño boca arriba y en cuanto le quito el pañal un fétido olor inunda el salón. ¡Uf! ¡Dios bendito! Aquello parece Nepal, un puto gas tóxico capaz de tumbar a una familia de mofetas.
-Agugu-tata.
-Sí, hijo, agugu-tata de cojones.
Echándole valor le limpio el trasero, tiro en la basura de la cocina el pañal y cuando regreso veo al crío abandonar el salón a gatas.
-¡Eh! ¿Dónde crees que vas?
Trato de alcanzarle, pero resulta que hay una trampa, ya que el mocoso ha orinado en el parqué, y tras resbalar y dar una voltereta en el aire, me pego una toña mayúscula y caigo al suelo de espaldas.
-¡Jijujá!
Será mamón. ¡Y encima se ríe! Pues se va a enterar. A pesar de tener fracturada la columna vertebral, me alzo como un rayo y justo al llegar a su altura me endosa el palo de una escoba en los mismos testículos. ¡Ugh! Duele mogollón.
-¡Jijujá!
Tras reír, el crío gatea hasta otra habitación. Okey, si quiere guerra habrá guerra. Así que le sigo y nada más entrar, el niño, que estaba colgado de la lámpara, se tira sobre mí y me sacude la cabeza a modo de punching-ball. ¡Pum-pum-pum! Unas ostias brutales. Joder. Este chaval no es humano, lo menos es Chucky, el muñeco diabólico.
-¡Para ya, desgraciado, que vas a desfigurarme la cara!
Se apiada y cesan los golpes, aunque no sé si eso es bueno, porque ahora agarra dos cables eléctricos y se acerca con una sonrisa maquiavélica.
-Deja eso, que es peligroso y puedes hacerte daño.
-El nene quiere jugar.
-Hala. Y dicho esto me mete un cable en la nariz, el otro por la oreja, todo el voltaje de la casa se introduce en mi cuerpo y, al instante, los pelos se me chamuscan y caigo achicharrado al suelo.
-¡Jijujá!
Creo que estoy muerto, y entre el descojone del niño y la oscuridad que me rodea, me hago dos preguntas: 1) ¿tendrán plus de peligrosidad los babysitters?; y 2) he sido derrotado por un angelito de dos años... ¿se puede caer más bajo?
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7 Febrero 2008
Hola, gente. Lo diré sin rodeos: estoy en África. ¿Por qué? Pues porque el puto escritor (aprovechando que estamos en una de las Islas Canarias), ha decidido enviarme con una tribu indígena, para que ellos encuentren mi karma positivo.
En principio, no me pareció mala idea (sobre todo porque así parezco Superman en busca de su kriptonita), lo malo del asunto es que la tribu, llamada Kikula, ha resultado ser caníbal. En serio. Caníbal y además hambrienta, ya que cuando llegué me mordieron un brazo sin mediar palabra y acto seguido quisieron arrancarme la nariz para hacerse una sopa de Avecrem.
-¿Tú-ya-mejor?
El que pregunta es el Chamán Mobuto, un tipo en taparrabos, con plumas en la cabeza y más negro que el betún.
-De mejor nada, me duele el brazo que te cagas.
-Dolor pasar pronto. Los blancos ser quejicas y muy feos.
-A ver, Mobuto, vamos a llevarnos bien. Quejica pase, pero feo ni de coña. Hay blancos feos, no lo niego, pero no es mi caso, porque yo soy más guapo que la hostia.
-Wataba to-wanibe.
-No entiendo, así que por si acaso eso lo será tu padre.
-Digo que ir a tienda para iniciación.
Vale. Acato la orden, y tras meternos en una inmunda choza y sentarnos en plan indio, el Chamán me ofrece un cigarro que parece liado con cáscaras de plátano.
-¿Esto qué es? ¿Un porro?
-Mi no saber qué ser porro. El cigarro son hierbas para que los dioses muestren tu animal sagrado.
-Sí, de acuerdo, pero... ¿contiene droga?
-Calla y fuma. Tu karma positivo espera.
Okey. De nuevo acato la orden y en la primera calada siento que me invade la madre de todos los cuelgues. Conque no era droga, ¿eh? ¡Maldito Chamán! Aquello lo menos es peyote del bueno. O sea, genial para que mi mente se emborrache de flower power.
-¡Aummmh... babaliuuuummh...!
Y así estoy un rato, cantando mantras inconexos, hasta que en mitad del colocón, me veo corriendo por la jungla como si fuera un salvaje. Rama por aquí, rama por allá, y al fin, detrás de un arbusto, me encuentro con una mariposa recién salida del capullo. ¿Será ese insecto mi animal sagrado?
La pregunta no tiene respuesta, ya que en ese instante regreso a la realidad y mientras los indígenas cantan alrededor del fuego, me veo dentro de una olla gigante, flotando en un liquido plagado de zanahorias, puerros y patatas.
-Eh, ¿qué coño pasa aquí?
-Pasa que ser hora de comer.
¡Tócate los cojones! Y encima, el jodio Chamán, va y me hecha una pizca de sal por la cabeza.
-Ya vale de cachondeo, que esto no tiene gracia.
-¡Wata-wata-wata...!
-¿No me oís? Ojo, conmigo, que soy un superhéroe, y no quiero hacer daño a las razas subdesarrolladas.
-¡Wata-wata-wata...!
Nada, ni caso, los indígenas siguen cantando y danzando en torno al puchero. De modo que mientras el agua empieza a hervir, saco las oportunas conclusiones: a) pienso matar al puto escritor en cuanto le vea; b) como mi animal sagrado sea una mariposa voy apañado; y c) espero que todo se trate de una alucinación y ahora mismo no me estén cocinando.
johnnysuperheroe@hotmail.com
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29 Enero 2008
Hola, amiguitos. Lo sé, estoy perdido, y como estoy perdido pido excusas. Veréis, el motivo es que harto de que todo me salga mal he decidido coger al toro por los cuernos y con dos cojones he secuestrado al autor de mis historias. En serio, no miento, ahora mismo le tengo delante, sentado en una silla y con las manos atadas a la espalda.
-¡Mmm-mmm-mmm...!
Vaya, al parecer quiere decirme algo, así que le quito la mordaza y le entro en plan capo siciliano:
-¿Qué quieres, tontolculo?
-Johnny, te repito que no me insultes.
-Vale, no te insulto, ¿qué coño quieres?
-Lo sabes de sobra: quiero que me sueltes. El secuestro es un delito y te estás metiendo en un lío muy gordo.
-¿Vas a hacer que mis aventuras sean positivas?
-Ya son positivas. La gente se ríe.
-Claro, se ríe de mí, de las desgracias que tú me haces pasar. Y ya estoy hasta los huevos. ¿Entiendes?
-Bueno, cálmate. A ver, dime dónde estamos.
-En una isla.
-¿Qué isla?
-No te lo digo.
-¿Por qué?
-Porque no me da la gana.
-¡Jajaja! Ay, Johnny, Johnny... para tu información te diré que sé dónde estamos y lo mejor es que me sueltes.
-Ni lo sueñes.
-Mira, conozco a los habitantes de la isla y nos podemos tomar unas cervecitas con ellos.
-¿Qué habitantes? Dime nombres, que de ti no me fío ni un pelo.
-Pues conozco a María, a Valeria, a Lorenza...
-¿Son superheroínas? Lo digo por cambiar a una de ellas por Supertetis.
-Ah, no es mala idea. Creo que Lorenza te vendría de miedo.
-¿Seguro? No me engañes, que tú eres muy chungo.
-Perdona, chungo tú, que vas de secuestrador y para el karma de un superhéroe significa entrar en el lado oscuro. ¿Acaso no te das cuenta, Johnny?
-Claro que me doy cuenta, pero la culpa es tuya, que no eres flexible con mi existencia.
-Bien, seré flexible. Te propongo que opinen ellos.
-¿Te refieres a los bloguers?
-Sí. Y mientras opinan nos vamos a casa de Valeria, que cocina que lo flipas, y charlamos ante una buena comida hindú. ¿Te parece?
Me parece -principalmente porque tengo más hambre que el perro de un ciego-, así que libero al puto escritor, dejo mi destino en vuestras manos, y ambos nos introducimos en las fuerzas telúricas de la isla, un lugar paradisíaco en el que cualquier cosa puede ocurrir.
Volveré, pronto.
johnnysuperheroe@hotmail.com
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5 Enero 2008
Hola, mundo. Terminadas las fiestas navideñas me encuentro sumido en la oscuridad y sólo el brillo de la Luna llena ilumina parte de la casa. Llevo así un rato, esperando, hasta que tres siluetas cruzan el salón, enciendo la luz de golpe y entonces les pillo in fraganti:
-¡Aaaaaah! ¡Coño, qué susto!
El miedoso es Baltasar, que junto con Gaspar y Melchor, forman el trío de Reyes Magos venidos de Oriente.
-Os esperaba, y para no andarme por las ramas lo preguntaré directamente: ¿traéis lo mío?
-¡Dios bendito! ¿Y ese ruido qué es?
-Supertetis, que está roncando en la cama.
-Caray, pues parece una hormigonera.
-No desvíes el tema, Gaspar.
-Melchor, soy Melchor. ¿No ves mis bucles pelirrojos?
-Ah, perdón. Sé que Baltasar es el negro, pero a vosotros no os distingo. ¿Habéis traído lo que pedí sí o no?
-Johnny, relájate, te veo un poco enfadado.
-Y más que voy a enfadarme si no me respondes.
-De acuerdo, ¿qué pediste?
-Pedí un superpoder, en concreto dos orejas sónicas para oír a distancia la voz de mis enemigos.
-¿Estás seguro?
-Sí, Melchor. Os lo puse en la carta bien clarito.
-Soy Gaspar.
-Vale, pues Gaspar.
-Verás, Johnny... el caso es que lo sentimos, pero tu regalo es esto.
Introducen la mano en un saco y resulta que "esto" es una corbata azul con dibujitos del Pato Donald.
-Una corbata... me habéis traído una corbata.
-Sí, ¿no te gusta?
-¡Qué me va a gustar! ¡¿Para qué quiero una puta corbata?!
-Hombre, no sé, una corbata siempre viene bien.
-Vendrá bien en Wall Street, pero a mí no me hace ningún apaño. Yo quería un superpoder, lo escribí en la carta.
-Bueno, tranquilo, a lo mejor tu carta se traspapeló.
-Imposible, la envié por Internet.
-Claro, es que un virus infectó el panel cataplásmico del prepucio y el servidor se escoñó.
-Gaspar, no he entendido ni una palabra.
-Soy Melchor.
-¡Me importa un huevo quién seas! ¡Quiero el regalo que pedí y la corbata os la metéis por el culo!
-Johnny, cuida ese lenguaje.
-¡A la mierda! ¿Y sabéis qué os digo? Que el próximo año paso de vosotros y me hago de Papá Noel.
-Johnny, piénsalo bien, que eso es sacrilegio.
-Nada, lo tengo decidido. Y además, en plan cabrón, voy a decir a los niños del mundo que los Reyes Magos son los padres.
-Bien. Pues si adoptas esa actitud, tendremos que marcarte la cara a base de ostias.
-¡Ja, qué risa tía Felisa! Soy un superhéroe y puedo con los tres sin pestañear.
-Eso habrá que verlo, machote.
Los reyes se remangan y como resulta que saben kárate, los mamporros caen a mansalva, así que, mientras mi cuerpo se amolda a los golpes, saco las oportunas conclusiones: a) desde hoy odio las corbatas; b) un brindis por el 2008, que empieza cojonudo; y c) me cago en Baltasar, porque es el que más fuerte pega de los tres.
johnnysuperheroe@hotmail.com
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19 Diciembre 2007
Qué pasa, gente wapa. Los últimos acontecimientos han sido duros, pero ya me encuentro en fase de recuperación y tras abandonar el hospital y visitar a varios psiquiatras que han certificado mi buena salud mental, puedo decir que en breve retomaré mis aventuras y sin piedad machacaré a los villanos mostrencos.
Bien, pues dicho esto, comentar que ahora estoy en la cocina de casa y espío el salón con la puerta entornada. Resulta que ahí se celebra una fiesta en mi honor, pero como yo no tengo el cuerpo festivo, me he retirado para meditar en paz. Desde mi posición veo a mi madre charlando con mixcelaneas, Nadiux, honrarlavida y clarab; un poco más allá está Luis José con lluna, alejandrita, castadiva y ka; y entre ambos grupos pasea Cornelius, el mono de El Planeta de los Simios. ¿Qué hace Cornelius en la fiesta? Ni idea. Pero juro que le veo, tan tranquilo, fumándose un puro mientras camina como un bípedo cualquiera.
El festejo se anima porque ahora suena música y todos bailan. Supertetis mueve el melonar ante Ramsés, sevillan, quim-vera y sinpretensión; El Hombre Trihuevo se contonea junto a lacortesana, amadecasa, estoyharta y lucerodelalba; y mientras Ran (que está en su salsa) habla feliz con el personal, por la puerta veo entrar a y-wendy-se-hizo-mayor, lasonrisapintada, del-amor-y-otros-cantares, Mágica-pasión, dark-bella, renaissance, aran, unsecretoavoces, alanising, lagranpetarda, akainonai... en fin, citar a todos sería largo, pero mucha gente que se une a la fiesta para reír y divertirse. Y así estoy, espiando a hurtadillas, cuando de repente se abre la puerta, siento un golpe en la cara y Cornelius aparece frente a mí.
-Perdona, Johnny, ¿te he hecho daño?
-No, tranquilo, estoy bien.
-¿Se puede saber qué haces escondido en la cocina?
-Oye, Cornelius... tú no eres real, ¿verdad?
-No entiendo. ¿Qué quieres decir?
-Quiero decir que eres producto de mi imaginación. Los psiquiatras dicen que estoy bien, pero las pastillas que me han recetado puede que me estén pudriendo el cerebelo.
-¡Jaja, qué gracioso! Me recuerdas a Charlton Heston.
-Yo no le veo la gracia. No es normal que ahora mismo este hablando con un gorila que fuma un puro.
-De gorila nada, soy un chimpancé. Y lo del puro es un vicio heredado de Tarzán.
-Ah, pero... ¿Tarzán fuma?
-Mucho, como una chimenea. Y cuando le falta tabaco es capaz de fumarse hasta los pedos de la mona Chita.
-Caray, quién lo iba a decir, con lo sano que parece.
-Pues ya ves, todos somos raros.
-Pero tú más que ninguno porque eres un mono que habla.
-Simplemente pertenezco a otra escala evolutiva, no hay que darle más vueltas. Aquí lo que importan son ellos.
-¿Ellos? ¿De quién hablas?
-Hablo de los que te leen. Estamos en Navidad y merecen que les des las gracias. ¿O no crees que se lo merecen?
-Desde luego, ellos se lo merecen todo.
-Pues venga, ya estás saliendo fuera.
Total, que nos plantamos en el salón y el compadre del mono Amedio llama la atención de la gente:
-¡Silencio, por favor, Johnny va a decir una palabras!
La música cesa, dejan de bailar, se hace el silencio y los de la fiesta clavan la vista en mí.
-Ejem. Veréis, aquí el primate...
-¡Habla más alto que no se oye!
-¡Digo que por sugerencia de Cornelius...!
-¡Un momento! ¿Quién es Cornelius?
-Éste chimpancé. ¿No lo veis?
-Aquí no hay ningún chimpancé, tú estás flipando.
Giro el cuello y Cornelius ha desaparecido. ¡Santo Dios! De nuevo he alucinado en colores. Veo monos que no existen y esa es la prueba que atestigua mi definitiva locura. ¡Joder! Pues no me rindo. Y como buen superhéroe machote que soy, me armo de valor y suelto lo que me sale del alma:
-¡A tomar por culo!
Hala. Y dicho esto me pongo a llorar como una niña de tres años y medio. Bueno, amigos de teclado, mientras los presentes se acercan y me consuelan, os doy las gracias por estos meses en que habéis seguido mis aventuras. Espero que paséis unas felices fiestas y ojalá el año entrante nos depare a todos un futuro mejor. Besos y abrazos.
johnnysuperheroe@hotmail.com
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