JOHNNY LOMAX LA LÍA PARDA
Hola. ¿Todo bien? Me alegro. Yo no tanto. El motivo es que la otra noche, cuando salí de una fiesta que organizaba cierta productora para celebrar el mamoneo de los Premios Goya, me llevé la gran sorpresa: mi coche había volado. ¿Un robo? Sin duda. Pero un robo legal. Vamos, que la puta grúa se lo había llevado. ¿Estaba mal aparcado? Sí. ¿Molestaba a alguien? No. ¡Qué coño va a molestar si eran las 5 de la madrugada y en Madrid no habían puesto ni las farolas!
Tras jurar en hebreo, regreso a casa en taxi y al día siguiente me presento en las dependencias municipales. ¿Me atiende alguien amable y con ganas de no joderme la mañana? De ninguna manera. Me atiende una borde de tres pares de cojones. La típica tía ceporra y con cara de amargada, a la que dan ganas de despeñarla por un barranco.
No obstante me contengo. La señorita no tiene culpa de nada y seguramente estará harta de recibir improperios, así que me acodo ante la mampara adoptando una pose a lo George Clooney y me dirijo a ella con un trato exquisito.
-¡Increíble!
-¿Qué es increíble!
-Lo guapa que eres. Cualquier mujer a tu lado es un callo malayo.
Su pétrea cara de merluza esboza una leve sonrisa y yo me crezco. Bien. El plan de la adulación funciona.
-¿Cómo te llamas, cántaro de miel?
-Jacoba.
-Mmm, qué nombre más bonito. Pues verás, Jacoba, vengo a recoger mi coche.
-¿Matricula?
Le doy la información y, mientras sigo adoptando la pose mongólica de macho Alfa, ella verifica los datos ante el ordenador.
-Sí, está aquí. Son doscientos euros.
-¿Mande?
-Que debe pagar doscientos euros.
La liamos. George Clooney se va a tomar por saco y me pongo serio.
-A ver, Jacoba, un poco de sentido común, soy un superhéroe y necesito el coche para combatir el crimen.
-Muy bien. Pague la multa y se lo lleva.
-No puedo.
-¿Por qué?
-Por principios. Los superhéroes no pagan multas. Aparte que estoy más seco que la mojama y no tengo ni para pipas.
-Pues entonces no hay coche.
-Jacoba, entra en razón. ¿Te imaginas a Batman sin su batmovil? No, ¿verdad? Pues a mí me ocurre lo mismo.
-Vale. ¿Y qué quiere que haga?
-Joder. Quiero que me des el coche.
-Imposible. Doscientos euros o el coche se queda criando malvas.
-Mira, Jacoba, se me está hinchando la vena. Eres una ciudadana y no debería hacerte daño, pero como sigas por ese camino la vamos a tener.
-¿Me está amenazando?
-Desde luego. Y con media ostia me basta para dejarte más tonta que Abundio.
-Ya... entiendo.
-No, no entiendes. Si lo entendieras ya me habrías dado el coche.
-Su coche no le hará falta por una temporada.
-¿De qué hablas? ¿Por qué?
-¿Puede mirar allí, por favor?
Allí, en la esquina, había una cámara de seguridad. ¡Tócate los huevos! Mi amenaza contra una funcionaria pública me iba a salir caro, ya que a los pocos segundos llegaron cuatro policías municipales y me redujeron en un pispás.
Acabé en comisaría y luego en los calabozos. Ni superhéroe ni pollas en vinagre. Según ellos todos somos iguales ante la ley. Pues muy bien. Total, que ahora mismo estoy en una celda y a mis pies ya han caído seis jabones. ¿Me pondrán aquellos reclusos mirando a Cuenca? Veremos.
La señora Lomax es historia. Las candidatas pueden escribir a johnnysuperheroe@hotmail.com No hace falta saber inglés y se valorará el chino mandarín.





insomniac dijo
Tanta superfuerza y te pueden cuatro monillos mandados por una pájara... :P
Mira el lado bueno, qué linda colección de jaboncitos te llevarás a casa. ¡Y nuevas experiencias de compañerismo!
Buenas noticias de la sra. Quien no te deja calmar tu prurito genital no puede ser buena compañera...
24 Febrero 2011 | 12:46 PM