JOHNNY LOMAX SE CASA
Me caso, sí. ¿Motivo de alegría? Pues no. ¿Por qué? Muy sencillo: porque tengo miedo. Vale, soy un superhéroe, me he enfrentado a las mentes más siniestras del planeta y jamás he sentido miedo, pero ahora es diferente y no puedo ocultar la caguitis: me tiemblan las piernas, me castañetean los dientes y el huevo derecho me pica mogollón. Lo del huevo es anómalo, lo reconozco, pero así de rara es mi vida últimamente.
Bien, pues llegados a este punto lanzo la pregunta: ¿qué hace uno en tales ciscunstancias? Rascarse, ¿verdad? Vamos, digo yo. Cualquier adulto con dos dedos de frente baja la mano y se frota el cojón hasta aliviarse el picor. Es evidente, algo que surge de modo natural y sin ninguna maldad. Todo el mundo lo entendería... menos la futura señora Lomax, que en cuanto me ve con la mano en la entrepierna primero pega un grito cavernícola y luego me llama marrano. Y no el típico marrano, no. Al parecer soy el mayor porcino de toda la cristiandad y aquel acto me llevará de cabeza a las Calderas de Pedro Botero.
-Es que me pica.
-Claro, porque tendrás lombrices.
-Es posible. Y también una manada de Ñus.
-No te burles de mí.
-No me burlo. Lo que pasa es que me pica y toco la guitarra para que la marabunta deje de rugir.
-Ya, pero podías hacerlo en el baño o dándote la vuelta. Yo no me toco si me pica. Y te aseguro que las mujeres sentimos mucho picor ahí abajo.
-Tienes razón. La próxima vez seré educado.
-De eso nada. Como vuelvas a hacerlo te machaco el páncreas.
-Pero, cariño...
-Déjate de cariño. Si no quieres tener páncreas vuelve a tocarte. Vamos, te reto a que lo hagas. Demuestra lo valiente que eres.
-¿Ves? Por ese tipo de cosas das miedo.
-Será posible... ¡Ya te estás tocando otra vez!
-¡Joder, porque me pica! ¡Y me pica porque das miedo! ¡No lo puedo evitar!
En ese momento creí que me pegaba, pero no. Tras una mirada asesina, la futura señora Lomax se dio la vuelta y abandonó la casa dando un portazo. ¿Habrá ido a por un bisturí para sacarme el páncreas y venderlo al restaurante chino de la esquina? Lo mejor será rezar un padrenuestro y pedir a Buda que desde una terraza le caiga un tiesto en la cabeza y el geranio de la maceta le provoque una fotosíntesis medular.
En fin. Todo es broma, no le deseo mal a nadie, pero la duda no deja de rondarme: ¿la mando a freír espárragos o me caso con ella y me acostumbro al picor cojonil?








anamaria dijo
Mira, creo que lo suyo es que te cases con ella y a mi me pongas un pisito en pedralbes, y yo te dejo que vengas a mi casa a rascarte los cojones....
14 Febrero 2010 | 05:04 PM