A JOHNNY LOMAX LE MENEAN
Hola a todos. A ver, lo diré sin rodeos: estoy en el claro de un bosque y bajo un cielo azul y luminoso. ¿Que qué hago aquí? Ni idea. Sueño o quizás ando drogado, pero el caso es que de pronto viene un perro y se me enrosca en la pierna moviendo la pelvis. Será posible. ¡El muy cochino pretende montarme! Y eso no es todo, ya que ahora un mapache se me tira a la oreja, una hiena al vientre, y un koala a la chepa. ¡Joder! Duele mogollón. Todos me clavan las uñas mientras mueven las caderas al unísono.
-¡Eh, tú, ven aquí!
El que grita es un ente nebuloso que, a unos diez metros, está suspendido en el aire.
-¿Quién, yo?
-Sí, tú, acércate.
Camino con el grupo de animales tratando de violarme y me planto ante la misteriosa presencia.
-¿Qué? ¿Cómo lo llevas?
-Pues mal. Estos cuadrúpedos me están despellejando.
-Claro, es que es época de celo. ¡Chicos, dejadle en paz!
La orden es acatada y, al instante, la fauna de pervertidos desaparece tras los árboles.
-Gracias, es un alivio. ¿Quién eres?
-Soy Menéame.
-¿Menéame? ¿Qué clase de nombre es ese?
-Ni flores, me lo acabo de inventar. Ven, sígueme, y te presentaré a las personas más inteligentes del planeta.
Cruzamos el bosque, nos topamos con una infinita llanura y allí hay dos almas, que giran la cabeza y se presentan:
-Hola, Johnny. Yo soy El León de la Metro.
-¿Qué Metro?
-La Metro Golden Mayer.
-Ah, vale, ahora caigo.
-Y yo soy Forrest Gumb. ¿Sabes que la vida es como una caja de bom-bones? Nunca sabes lo que te va a tocar.
-Muy profundo, colega. Bueno, ¿y qué hacéis aquí?
-Promocionar noticias.
-¿Qué noticias?
-Las que nos salen de los cojones.
-Ah, qué interesante.
-Mucho. Es un poder sólo al alcance de personas listas. ¿Tú lo eres?
-Hombre, la duda ofende.
-Así no, debes dar una respuesta clara y sin vacilación.
-Entonces sí, muy listo, Einstein es subnormal a mi lado.
-Perfecto. En ese caso puedes unirte a nosotros.
Total, que nos sentamos en el suelo, miramos el infinito mientran caen miles de noticias del cielo y, justo en ese momento, surgen de nuevo el perro, la hiena, el koala y el mapache, y me zarandean el cuerpo sin piedad.
-¡Aaaaaaaaahg! ¡Cago en la puta!
-No blasfemes y déjate menear. Por cierto, ¿te he dicho que la vida es como una caja de bom-bones?
-¡Paso de tus bombones y quítame a estas bestias de encima!
-Lo siento, cuando el movimiento empieza no hay nada que hacer.
Vale, cojonudo. Y allí me quedé, en Frikilandia, mirando la lejanía junto al León de la Metro, Forrest Gumb y un ente llamado Menéame. Lo sé, una historia sin sentido, pero así funciona mi cabeza últimamente. ¿Estaré al borde de la estupidez absoluta o es que el puto escritor es un vago y de estar todo el día tumbado en el sofá se le han fundido los cables?











Chema Rubio Velasco dijo
esto es como la historia del Principito, pero sin Consuelo San Exuper.
ja je je ja
me gusta.
14 Mayo 2008 | 07:34 PM