JOHNNY LOMAX Y UN TAL JESUCRISTO
Hola. Nada nuevo en mi universo, salvo que ayer deambulaba sin rumbo por la calle, cuando de pronto un hippy con gafitas y el pelo largo, va y me aborda en plena acera:
-¡Johnny, colega, cuánto tiempo sin saber de ti!
-¿Nos conocemos?
-Claro, del psiquiátrico, soy Jesucristo.
-¿En serio?
-Naturalmente. Yo nunca miento. Si necesitas un milagro no tienes más que pedirlo.
-Hombre, pues estoy pasando una mala época y un milagro no me vendría nada mal.
-No hay problema. Reza y ya me llegará la documentación.
-¿Así de fácil?
-Sí, ahora todo está informatizado. Bueno, y tú, qué tal... ¿sigues creyéndote un superhéroe?
-No lo creo, lo soy. ¿Quieres probar una de mis ostias?
-¡Jajaja! Qué barroco eres, Johnny.
-Disculpa, barroco tú.
-No, puntualicemos, barroco tú.
-Que no, Jesucristo, si aquí hay un barroco ese eres tú.
-¿Te parece que lo discutamos tomando unas cervezas?
No tenía nada mejor que hacer, así que me pareció, entramos en un bar, nos acodamos en la barra, pedimos dos cervezas y Jesucristo emitió un asqueroso eructo tras beber.
-Lo siento, se me ha escapado.
-No te preocupes, esa cerdada demuestra tu barroquismo.
-Ja. Buen intento, pero barroco tú.
-Asúmelo, eres barroco y se acabó.
-De eso nada. El que lo dice lo es.
-Imposible, porque a mí todo me rebota.
-A mí me rebota más y el barroquismo regresa a ti.
-Hemos entrado en un bucle. ¿Se lo preguntamos al camarero?
-De acuerdo. Eh, camarero, desde su punto de vista, ¿quién es más barroco de los dos?
El camarero, un tipo graso y cejijunto, sin duda pariente de Maguila el Gorila, nos estudió un rato y al final soltó el veredicto:
-Los dos me parecéis igual de gilipollas.
-Oiga, un respeto, que soy Jesucristo y Johnny un famoso superhéroe.
-Muy bien. Y yo soy Marcus Welby, doctor en medicina.
-¡Anda! Entonces usted es mucho más barroco que nosotros. ¿Verdad, Johnny?
-Y tanto. Barroco y además rococó.
-¡Qué yo soy rococó! Eso no me lo dices en la calle.
-En la calle y donde haga falta.
-¡A tomar por saco! Vosotros lo habéis querido.
Total, que acabamos en la calle, a las puertas del bar, y como Jesucristo era un saco de huesos y yo no estaba en mi mejor momento, Marcus Welby, doctor en medicina, nos puso la cara barroca, rococó y algo renacentista. En fin, no es consuelo, pero al menos nos fuimos sin pagar las cervezas.











mixcelaneas dijo
Jajajaja, éstas sí son buenas noticias: has tenido un encuentro místico, nada más y nada menos que con Jesucristo, han bebido juntos y no tuvieron que pagar las cervezas!!!!!
Creo que tu suerte está cambiando Johnny, espero que así sea.
Besossss.
P.d.: Gracias! porque siempre que llegás por aquí tus historias (y la forma en que las contás)se me alegra el día.
29 Abril 2008 | 01:26 PM