Hola, chiki-chikis. No sé cómo os irá a vosotros, pero yo me encuentro en una fase de aletargamiento que no parece tener fin. Hoy es sábado, estoy en casa con Supertetis y sentados en el sofá vemos juntos una peli de Romanos. No voy a engañaros: me aburro. Así que a mitad del film hago lo que cualquier humano aburrido hace, es decir, bostezar. Y no un bostezo normal, no. El mío es troglodita, abriendo la boca como una morsa y casi bañado en lágrimas de puro gozo.

-¿Qué pasa, no te gusta la película?

-Pss. No está mal.

-¿Y por qué bostezas? ¿Acaso de aburres?

-Supertetis, no tengo ganas de discutir.

-Hablamos, no discutimos. ¿O te molesta que hablemos?

-Vale, lo que tú digas.

-¡Dios mío! ¿Y ahora qué haces?

-Nada, me rasco las bolas.

-¿Por qué?

-Porque me pican.

-Eso es una cochinada.

-Lo sé. Pero tampoco es un crimen, vamos digo yo.

-Ay, Johnny, te has vuelto un vago, me tienes abandonada y encima... ¿sabes lo que compré el otro día?

-Ni idea. ¿Otra braga-faja?

-No, guapo, un vibrador. Ya que tú no me das placer tendré que dármelo yo sola. ¿No crees?

-Muy bien. Me alegro.

-Pues yo no me alegro. Quiero que tú me des placer y no un trozo de plástico.

Supertetis se acaramela, empieza a besarme el cuello y yo me dejo hacer hasta que suelta una frase lapidaria:

-Johnny, hazme un hijo.

-¿Cuándo? ¿Ahora?

-Sí, cariño, ahora mismo.

-Hombre, Supertetis, eso es una decisión muy delicada.

-Ya, pero es el momento porque hoy estoy evolutiva.

-Será ovárica.

-Bueno, cómo se diga... Eh, ¿dónde vas? No me dejes con la palabra en la boca.

-Voy a mear y mientras tanto me lo pienso.

Entro al baño y no hay nada que pensar. ¡Y un huevo voy a tener un crío con ella! Vamos, ¡pero ni de coña! ¡No, no y no! De modo que tras tenerlo claro, regreso junto a ella.

-¿Te has lavado las manos?

-Sí.

-Y habrás subido la taza del váter, ¿verdad?

-Que sí. No seas pesada.

-Bueno, ¿entonces qué... nos ponemos a la tarea?

-Imposible. Tengo lumbago.

-Mentira. Eso te lo acabas de inventar.

-No, va en serio. Y además me ha salido un juanete.

-¿Lo tienes en el ciruelo?

-Que yo sepa, no.

-Pues decidido, deja de poner excusas y hazme una criatura.

Supertetis se sienta a horcajadas y me devora cual mantis religiosa. Ay, Señor... Esta mujer me anula y ya no soy persona. He de hacer algo. ¿El qué? Ni idea. Lo mejor será preguntar al puto escritor, a ver qué solución me da.

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