Qué pasa, gente wapa. Los últimos acontecimientos han sido duros, pero ya me encuentro en fase de recuperación y tras abandonar el hospital y visitar a varios psiquiatras que han certificado mi buena salud mental, puedo decir que en breve retomaré mis aventuras y sin piedad machacaré a los villanos mostrencos.

Bien, pues dicho esto, comentar que ahora estoy en la cocina de casa y espío el salón con la puerta entornada. Resulta que ahí se celebra una fiesta en mi honor, pero como yo no tengo el cuerpo festivo, me he retirado para meditar en paz. Desde mi posición veo a mi madre charlando con mixcelaneas, Nadiux, honrarlavida y clarab; un poco más allá está Luis José con lluna, alejandrita, castadiva y ka; y entre ambos grupos pasea Cornelius, el mono de El Planeta de los Simios. ¿Qué hace Cornelius en la fiesta? Ni idea. Pero juro que le veo, tan tranquilo, fumándose un puro mientras camina como un bípedo cualquiera.

El festejo se anima porque ahora suena música y todos bailan. Supertetis mueve el melonar ante Ramsés, sevillan, quim-vera y sinpretensión; El Hombre Trihuevo se contonea junto a lacortesana, amadecasa, estoyharta y lucerodelalba; y mientras Ran (que está en su salsa) habla feliz con el personal, por la puerta veo entrar a y-wendy-se-hizo-mayor, lasonrisapintada, del-amor-y-otros-cantares, Mágica-pasión, dark-bella, renaissance, aran, unsecretoavoces, alanising, lagranpetarda, akainonai... en fin, citar a todos sería largo, pero mucha gente que se une a la fiesta para reír y divertirse. Y así estoy, espiando a hurtadillas, cuando de repente se abre la puerta, siento un golpe en la cara y Cornelius aparece frente a mí.

-Perdona, Johnny, ¿te he hecho daño?

-No, tranquilo, estoy bien.

-¿Se puede saber qué haces escondido en la cocina?

-Oye, Cornelius... tú no eres real, ¿verdad?

-No entiendo. ¿Qué quieres decir?

-Quiero decir que eres producto de mi imaginación. Los psiquiatras dicen que estoy bien, pero las pastillas que me han recetado puede que me estén pudriendo el cerebelo.

-¡Jaja, qué gracioso! Me recuerdas a Charlton Heston.

-Yo no le veo la gracia. No es normal que ahora mismo este hablando con un gorila que fuma un puro.

-De gorila nada, soy un chimpancé. Y lo del puro es un vicio heredado de Tarzán.

-Ah, pero... ¿Tarzán fuma?

-Mucho, como una chimenea. Y cuando le falta tabaco es capaz de fumarse hasta los pedos de la mona Chita.

-Caray, quién lo iba a decir, con lo sano que parece.

-Pues ya ves, todos somos raros.

-Pero tú más que ninguno porque eres un mono que habla.

-Simplemente pertenezco a otra escala evolutiva, no hay que darle más vueltas. Aquí lo que importan son ellos.

-¿Ellos? ¿De quién hablas?

-Hablo de los que te leen. Estamos en Navidad y merecen que les des las gracias. ¿O no crees que se lo merecen?

-Desde luego, ellos se lo merecen todo.

-Pues venga, ya estás saliendo fuera.

Total, que nos plantamos en el salón y el compadre del mono Amedio llama la atención de la gente:

-¡Silencio, por favor, Johnny va a decir una palabras!

La música cesa, dejan de bailar, se hace el silencio y los de la fiesta clavan la vista en mí.

-Ejem. Veréis, aquí el primate...

-¡Habla más alto que no se oye!

-¡Digo que por sugerencia de Cornelius...!

-¡Un momento! ¿Quién es Cornelius?

-Éste chimpancé. ¿No lo veis?

-Aquí no hay ningún chimpancé, tú estás flipando.

Giro el cuello y Cornelius ha desaparecido. ¡Santo Dios! De nuevo he alucinado en colores. Veo monos que no existen y esa es la prueba que atestigua mi definitiva locura. ¡Joder! Pues no me rindo. Y como buen superhéroe machote que soy, me armo de valor y suelto lo que me sale del alma:

-¡A tomar por culo!

Hala. Y dicho esto me pongo a llorar como una niña de tres años y medio. Bueno, amigos de teclado, mientras los presentes se acercan y me consuelan, os doy las gracias por estos meses en que habéis seguido mis aventuras. Espero que paséis unas felices fiestas y ojalá el año entrante nos depare a todos un futuro mejor. Besos y abrazos.

johnnysuperheroe@hotmail.com