A JOHNNY LOMAX LE PESTAÑEA UN OJO
Qué pasa, bloggers. Al fin acabaron las vacaciones y con el espíritu renovado reemprendo las aventuras.
Son las 10:30 horas y estoy desayunando con mis socios en una cafetería. Hoy atacaremos el epicentro mostrenco, hablo de ese programa televisivo -imagino que en todos los países habrá uno similar- consagrado al mundo de los famosos y cuya información basura es la madre de todas las tonterías. Su presentador, al que llamaremos ChupiGlú, un tipo orejudo, misógino y más falso que Judas, es nuestro objetivo y con tal fin ya hemos diseñado un plan de ataque. ¿Detalles del mismo? Ahí va: tras pillarle por sorpresa, Luis José le tuneará la cara con el nunchaco, acto seguido yo le meteré en una bolsa que el Hombre Trihuevo tendrá preparada y una vez capturado venderemos su cuerpo a un restaurante chino para que haga rollitos de primavera con sus vísceras. Un plan sencillo y directo, digno de mentes lúcidas.
Estupendo. Pues a las 10:45 salimos de la cafetería y en la calle caminamos orgullosos, llenos de seguridad y con la mirada concentrada... hasta que Luis José se pisa la capa, tropieza conmigo, yo a su vez tropiezo con el Trihuevo y los tres caemos rodando por el asfalto. ¡¡¡Cata-clock-plim-plam-plum!!! Un ostiazo pa'vernos matao.
-¡Hala, ya está el enano metiendo la pata!
-¡La culpa es tuya, que me has empujado!
-¿Yo? ¡Será el pulpo, que te ha dejado trastornado!
-¡Trastornado tú, que eres un cagón!
Tom y Jerry, o sea, mis socios, se enzarzan en una absurda discusión y como la cosa se eterniza, decido intervenir:
-Bueno, ya vale, ha sido un accidente. A ver, repasemos el plan. Luis José, ¿cuándo debes actuar?
-Cuando grites la contraseña.
-Perfecto. ¿Y cuál es?
-¡Al abordajeeeeee!
-No. Es al ataque. ¡Al ataqueeeee!
-Ah, es verdad. No me acordaba.
-Bien... Trihuevo, ¿tienes preparada la bolsa?
-¿Qué bolsa? A mí no me dijiste nada de una bolsa.
-No jodamos. ¡Te dije bien clarito que trajeras una bolsa!
-De eso nada.
-De eso algo. ¡Coño!, si hasta te lo apunté en un post-it que te pegué en la frente.
-¿En serio?... Bueno, es igual, no necesitamos la bolsa, yo cargo con el ChupiGlú en cuanto tú le tunees la cara con el nunchaco.
-Eso lo hace Luis José.
-Vale, entonces Luis José grita al ataque...
-¡No! Yo grito al ataque. ¡Yo!
-Vale, vale. Tú gritas al ataque y yo tuneo al ChupiGlú.
-¡Que no! Luis José le tunea, yo grito al ataque y tú cargas con el cuerpo. ¡Por Dios! No es tan difícil de entender.
-Johnny, siento decirte que hay un fallo en ese plan.
-Ayyyy... A ver, Luis José, ¿qué fallo hay?
-Pues que cuando el ChupiGlú grite al ataque...
-¡La madre que me parió! ¡Yo grito al ataque! ¡El ChupiGlú es el monstruo que vamos a capturar!
-Bueno, cálmate. Yo le tuneo la cara. ¿Correcto?
-Correcto. Por ahí vamos bien.
-OK. ¿Y con qué le tuneo? ¿Con la mano? ¿Con una piedra?
-Con el nunchaaaaaco.
-¡Claro!, ahí está el fallo porque... no me lo he traído.
Lo que faltaba. Les miro con cara de botijo mientras un ojo me pestañea y un espantoso dolor cerebral se apodera de mí. Estoy a punto de explotar, lo noto, pero como sé que ante los idiotas las reacciones coléricas no conducen a nada, trato de dominar la ira y opto por reconducir la situación.
-Cojonudo, no pasa nada. Venga, cronometremos los relojes. ¿Qué horas tenéis?
-Ni idea. Se me ha parado el reloj. Creo que es la pila.
-Y yo es que no tengo.
-¿Cómo que no tienes? Te compré uno en la playa. ¿Qué has hecho con él?
-Es queee, me lo robaron... Johnny, ¿qué te pasa? Te estas poniendo coloroda. ¿Te encuentras bien?
-No, Luis José, no me encuentro bien. Apestamos a fracaso y con esa actitud jamás derrotaremos a los monstruos.
-Vamos, Johnny, no te deprimas. ¿No será que tienes una depresión post-vacacional?
-No, Trihuevo, lo que digo es un hecho objetivo.
-¿A qué te refieres?
-Me refiero a que sois tontos del culo. Pero la culpa no es vuestra, la culpa es mía por elegiros como socios.
-Pues yo a veces hago crucigramas que estimulan la mente.
-Y yo me sé la tabla del cinco de carrerilla.
-Me alegro, con ese currículum a lo mejor podéis trabajar en la NASA, pero como superhéroes no tenéis futuro.
-¿Tú crees, Johnny?
-Sí, Luis José. Y ahora vámonos, que me duele la cabeza.
-Y lo del ojo, que te pestañea muchísimo.
-Sí, eso también, no me lo recuerdes.
En fin, que a las 10:50 horas la aventura se va al garete y mientras nos retiramos, saco las oportunas conclusiones: a) necesito una farmacia para comprar aspirinas; b) como el pestañeo del ojo se me quede crónico pienso matar a este par de imbéciles; y c) me parece que empiezo a perder la memoria porque no recuerdo cuál era la tercera conclusión. ¡Ay, qué sufrimiento de vida!

















castadiva dijo
Querido Johnny,
la vuelta de las vacaciones no sienta bien a nadie, espero que des una segunda oportunidad a tus dos colegas... no es fácil encontrar a alguien que esté dispuesto a entregar su vida por tu causa.
En fin, sólo he entrado para saludarte y mandarte un abrazo postvacacional.
Por cierto, lo del ojo es estrés, tómate una valeriana y descansa.
Besazos.
8 Septiembre 2007 | 06:23 PM