JOHNNY LOMAX Y EL PUTO NIÑO DEL NUNCHACO
Hola, gente. Son las 12:15 horas y me cago en tó. Siento ser tan grosero, pero es que el perverso crío del nunchaco vuelve a estar ahí, en el descansillo, sentado en las escaleras. Le veo por la mirilla y juro que da miedo. ¿Salgo, le hago frente y acabo con esta pesadilla? ¿O no salgo, espero a que se vaya y me preparo unas natillas? Caray, tremenda decisión.
Sobre las 13:30 horas sigo cavilando. ¡Maldita sea!, que soy Johnny Lomax, el paladín de los telespectadores y un niñato no puede derrotarme. Ay, qué patetismo.
¡Al carajo! A las 14:00 horas, temblándome las piernas como si tuviera el baile de san Vito, me armo de valor, entorno la puerta y asomo la cabeza.
Largo silencio hasta que el imberbe gira el cuello y me mira con cara de Jack El Destripador:
-Sal, anda, que no te voy a pegar.
-No, si no te tengo miedo.
Mintiendo cual bellaco (aunque con aplomo y gallardía), pego dos zancadas y me siento junto al liliputiense.
-Bueeeeeeno, ¿y qué haces aquí tan solo?
-Entrenar.
-Claro. Tus padres no te dejan hacerlo en casa, ¿verdad?
El angelito me echa una mirada asesina y yo, tragando saliva, opto por cambiar de tema.
-Ejem, estoooo... ¿y cómo te llamas, criatura?
-Luis José.
-Bonito nombre. Dime, Luis José, ¿por qué no bajas a los columpios del parque y juegas con tus amiguitos?
-Macho, creo que te confundes.
-¿Yo? ¿Por qué?
-Porque no soy un niño.
-¿Ah, no? ¿Qué eres, vamos a ver?
-Un adulto. Tengo 32 años y ya calzo pelos en los huevos.
-Coño, pero... ¡vaya sorpresa! ¡Entonces eres un enano!
-Soy un hombre bajo. Y como vuelvas a llamarme enano te meto el nunchaco por el tercer ojo.
-Vale, hombre, no te sulfures. Por cierto, ya que lo mencionas, lo del nunchaco a qué viene.
-Es para defenderme. Que la sociedad es muy mala con las personas que somos diferentes.
-Ah, gran verdad, se ve que tienes estudios.
-No creas, tan sólo llegué a párvulos y me quedaron tres para septiembre.
-Oye, ahora que te miro bien no hay duda: ese bigotazo a lo Pancho Villa y la incipiente calvicie son de adulto, sí. Vamos, de un hombre hecho y derecho. Aunque yo ya me olía algo porque resulta que la ventana de mi dormitorio da a tu cuarto de baño y... bueno, que una vez te vi ante el váter y aquello me pareció mucho miembro para un niño de siete años.
-Me estaría haciendo una gayola.
-Sí, esa es la impresión que me dio. Y claro, masturbarse a esa edad como que no es muy normal.
-¿Tú te haces?
-¿Que si me hago qué?
-Gayolas.
-No. A mí no me hace falta. Yo es poner un pie en la calle y las mujeres se me tiran encima. Es agobiante, pero es el precio que debemos pagar los que somos guapos.
-Ya... ¿Y cómo es que nunca te he visto con una mujer?
-Por falta de tiempo, combatir el crimen monstruil es muy absorbente. Pero mira, para que te hagas una idea, ayer mismo salgo del metro con mi capa ondeando al viento y fue como Moisés abriendo las aguas del Mar Rojo. Todo cristo me miraba. Hasta los perros aullaban a mi paso.
-Pues yo pensaba que eras marica.
-Qué va, yo hetero. Hetero de toda la vida. Los superhéroes somos todos heteros. Porque sabes que soy un superhéroe, ¿no?
-Claro. Lo sabe todo el barrio. Tú eres el merluzo que está como un cencerro.
-¿Eso dicen de mí? Bah, qué inculta es la gente... ¿Y tú, piensas igual que ellos?
-A mí me la suda, yo voy a mi bola.
-Eso está bien, hay que tener personalidad. ¿Sabes?... se me ocurre que podíamos trabajar juntos. Seriamos como Batman y Robin, tú mi fiel ayudante y yo te enseñaría todo lo que sé. No voy a engañarte, ser superhéroe es duro y muy sacrificado, pero tiene sus recompensas.
-¿Seguro que no eres marica?
-Que no, hombre, no seas pesado.
-No, si yo lo digo para dejar las cosas claras.
-¡Jaja! Qué gracioso eres, Luis José. Bueno, ¿qué decides?
-No sé, me lo pensaré.
Y allí nos quedamos, mirando como una cucaracha reptaba por la pared de enfrente. Aquel momento glorioso parecía sacado de Casablanca y sin duda era el comienzo de una gran amistad.
Nota: como la gente está a la que salta, si algún enano (personas de crecimiento restringido, que diría Tom Sharpe) se siente ofendido con mis palabras, desde ya mis más sinceras disculpas. Johnny Lomax ama a los enanos del planeta Tierra, así como a los que puedan existir en los confines del Universo. No obstante, si alguien quiere maldecirme (o lo que sea) puede hacerlo en Johnnysuperheroe@hotmail.com






![isa [*]](http://s3.amazonaws.com/lcp/cuentos-de-hadas/myfiles/ropa 004248x48.jpg)







oliveria 77 dijo
Oye....a partir de hoy sos mi superhéroe preferido (pero estás después de Homero Simpson en amor profesado)...Y quiero decirte que me siento muy contenida en esta historia....y contenta porque incluyes a gente pequeña como yo. No te mandaría un mail para maldecirte jamás...Pero espero que me demuestres tu amor como lo dices por ahí. Espero no ser muy pequeña...un metro cincuenta ¿está bien?
Johnny: me reí muchísimo gracias a tu capítulo....sos lo más!
30 Junio 2007 | 04:37 PM