JOHNNY LOMAX: CUARTA AVENTURA
Hola, mundo. Son las 14:30 horas y estoy en la cocina de un restaurante. ¿Que qué hago aquí? Sencillo. Voy a enfrentarme a una monstrua y para ello me he disfrazado de camarero.
El engendro, a la que llamaremos La PijaMema, se encuentra en el comedor y es esa clase de mujer-madura-que-como-se-resiste-a-envejecer-se-busca-a-un-maromo-para-que-le-caliente-la-chirla. En el mundo mostrenco existen muchas féminas de este tipo, pero La PijaMema se lleva la palma ya que como es bióloga se opera a sí mismo cada mañana -digo yo que intercambiándose células madre por células padre- y de esta manera consigue ocultar los 314 años que tiene, pasa a ser una niña de teta y ya libre de efectos longevos puede descoyuntarse la espina dorsal cada vez que posa en bikini. Algo, todo hay que decirlo,que la parroquia televidente, en plena catarsis alucinógena, jalea entre palmas, vítores y aleluyas.
Además, y por si esto fuera poco, la ex de un Lechuguino y madre de un italo-hijo, dice ser guionista -¡¿guionista?!, pues sí, con dos cojones- y también actriz, empresaria, productora y mega-fashion. Hala. Y la tía petarda se queda tan ancha. No debería, pero hay que reconocerlo: el espécimen es un duro enemigo y habré de andarme con tiento.
Bueno, al grano. ¿Plan para cargármela? Ahí va: utilizando un poder infernal, el olor de mis pinrreles, pienso aturdirla con un calcetín, para luego, ya sin sentido, meterla en un frigorífico y mientras me jalo un Actimel, esperar tranquilo a que muera de hipotermia. Un plan pistonudo. Mi coco funciona como una minipimer y a veces me asusta mi propio ingenio.
14:35 horas. Simulando llevar un entrecot, me planto ante La PijaMema y el maromo que le acompaña, un guapo y esbelto cernícalo con la cabeza de adoquín y pinta de robaperas.
-Hola, Johnny...
¡Corcho! Me ha pillado sin mirarme siquiera a la cara. Debe ser porque en los senos guarda un chivato que se acciona ante la presencia de los superhéroes.
-Vaya, veo que me has reconocido.
-Somos viejos zorros y sabía que un día de estos vendrías a por mí.
-Muy bien, eso simplifica las cosas, prepárate a...
-Alto ahí, mí no entender. ¿Quién ser el fulano?
Con desdén miro al merluzo parlante.
-Soy Johnny Lomax, pero tú no me conoces porque vienes de los mundos del Este.
-Mí seguir sin entender.
-Normal. Primero porque eres un caso claro de idioticus crónicus y segundo porque la tontería rosa todavía no ha llegado a tu país. Pero para tu información te diré que estás satisfaciendo los bajos instintos de una monstrua.
-¿Satisfaqué? Yo no sabo, no entender ná de ná.
-¡Jajaja! Tu bobería es digna de entrar en el libro Guines. Mira, maromo, contra ti no tengo nada, puedes ir en paz o quedarte ahí, comiéndote el entrecot. Y tú, PijaMema, ¿ves este calcetín? Pues abre las fosas nasales y huele.
El adefesio ni se inmuta. Se limita a fumar, mientras el maromo pies planos mutante devora con ansia el chuletón.
-¿Qué ocurre? ¿No te asusto?
-¿Sabes, Johnny?... he escrito sin faltas de ortografía una telecomedia y se me ocurre que podrías formar parte del elenco actoral.
-Nasti de plasti. Paso de tus triquiñuelas.
-Como quieras, pero te advierto que hay mucho dinero en juego. Además, como eres bien parecido también podrías ser mi nuevo maromo y así publicitamos la serie.
¡Ding-dong! Al instante, como apretado por un resorte, el maromo se entera de qué va el asunto, deja de comer y digo yo que con el propósito de marcar territorio, clava su mirada de mendrugo en mis ojos verde pistacho.
-Un momento. Mí sí entender y pá maromo yo.
¡Pumba! La primera ostia me coge desprevenido y ni la veo venir. La segunda -ante la indiferencia de La PijaMema que sigue fumando tan pancha- la encajo amoldándome a la situación. Y ya en la tercera, siendo un puchimboll en manos del Neandertal, relajo el cuerpo y aprovecho para sacar las oportunas conclusiones: a) en próximas aventuras deberé huir de los maromos, gente muy maleada y que suele jugar sucio; b) el calcetín se me ha incrustado en la napia y su hedor me está dejando turulato; y c) ¡por favor, que alguien llame a una ambulancia!
En fin, volveré.
P.D.: Dedicado al pianista, que desde su burdel sé que me lee.








lluna dijo
Por fin Johnny te has decidido a salir de nuevo, pero no me extrañas que hayas tardado tanto despues de las misiones tan peligrosas a las que te expones. Lástima que no hayas acabado con la PijaMema, tendremos que seguir escuchando tus sandeces.
Como buena fan he estado pendiente de tus aventuras, tal y como La Coctelera me ha dado aviso de tu publicación, inmediatamente he venido a enterarme.
Cuidate y... ¡Hasta otra my hero! (espectacular de bueno)
22 Junio 2007 | 05:46 PM