23 Febrero 2011
Hola. ¿Todo bien? Me alegro. Yo no tanto. El motivo es que la otra noche, cuando salí de una fiesta que organizaba cierta productora para celebrar el mamoneo de los Premios Goya, me llevé la gran sorpresa: mi coche había volado. ¿Un robo? Sin duda. Pero un robo legal. Vamos, que la puta grúa se lo había llevado. ¿Estaba mal aparcado? Sí. ¿Molestaba a alguien? No. ¡Qué coño va a molestar si eran las 5 de la madrugada y en Madrid no habían puesto ni las farolas!
Tras jurar en hebreo, regreso a casa en taxi y al día siguiente me presento en las dependencias municipales. ¿Me atiende alguien amable y con ganas de no joderme la mañana? De ninguna manera. Me atiende una borde de tres pares de cojones. La típica tía ceporra y con cara de amargada, a la que dan ganas de despeñarla por un barranco.
No obstante me contengo. La señorita no tiene culpa de nada y seguramente estará harta de recibir improperios, así que me acodo ante la mampara adoptando una pose a lo George Clooney y me dirijo a ella con un trato exquisito.
-¡Increíble!
-¿Qué es increíble!
-Lo guapa que eres. Cualquier mujer a tu lado es un callo malayo.
Su pétrea cara de merluza esboza una leve sonrisa y yo me crezco. Bien. El plan de la adulación funciona.
-¿Cómo te llamas, cántaro de miel?
-Jacoba.
-Mmm, qué nombre más bonito. Pues verás, Jacoba, vengo a recoger mi coche.
-¿Matricula?
Le doy la información y, mientras sigo adoptando la pose mongólica de macho Alfa, ella verifica los datos ante el ordenador.
-Sí, está aquí. Son doscientos euros.
-¿Mande?
-Que debe pagar doscientos euros.
La liamos. George Clooney se va a tomar por saco y me pongo serio.
-A ver, Jacoba, un poco de sentido común, soy un superhéroe y necesito el coche para combatir el crimen.
-Muy bien. Pague la multa y se lo lleva.
-No puedo.
-¿Por qué?
-Por principios. Los superhéroes no pagan multas. Aparte que estoy más seco que la mojama y no tengo ni para pipas.
-Pues entonces no hay coche.
-Jacoba, entra en razón. ¿Te imaginas a Batman sin su batmovil? No, ¿verdad? Pues a mí me ocurre lo mismo.
-Vale. ¿Y qué quiere que haga?
-Joder. Quiero que me des el coche.
-Imposible. Doscientos euros o el coche se queda criando malvas.
-Mira, Jacoba, se me está hinchando la vena. Eres una ciudadana y no debería hacerte daño, pero como sigas por ese camino la vamos a tener.
-¿Me está amenazando?
-Desde luego. Y con media ostia me basta para dejarte más tonta que Abundio.
-Ya... entiendo.
-No, no entiendes. Si lo entendieras ya me habrías dado el coche.
-Su coche no le hará falta por una temporada.
-¿De qué hablas? ¿Por qué?
-¿Puede mirar allí, por favor?
Allí, en la esquina, había una cámara de seguridad. ¡Tócate los huevos! Mi amenaza contra una funcionaria pública me iba a salir caro, ya que a los pocos segundos llegaron cuatro policías municipales y me redujeron en un pispás.
Acabé en comisaría y luego en los calabozos. Ni superhéroe ni pollas en vinagre. Según ellos todos somos iguales ante la ley. Pues muy bien. Total, que ahora mismo estoy en una celda y a mis pies ya han caído seis jabones. ¿Me pondrán aquellos reclusos mirando a Cuenca? Veremos.
La señora Lomax es historia. Las candidatas pueden escribir a johnnysuperheroe@hotmail.com No hace falta saber inglés y se valorará el chino mandarín.
servido por Johnny
4 comentarios
compártelo
14 Febrero 2010
Me caso, sí. ¿Motivo de alegría? Pues no. ¿Por qué? Muy sencillo: porque tengo miedo. Vale, soy un superhéroe, me he enfrentado a las mentes más siniestras del planeta y jamás he sentido miedo, pero ahora es diferente y no puedo ocultar la caguitis: me tiemblan las piernas, me castañetean los dientes y el huevo derecho me pica mogollón. Lo del huevo es anómalo, lo reconozco, pero así de rara es mi vida últimamente.
Bien, pues llegados a este punto lanzo la pregunta: ¿qué hace uno en tales ciscunstancias? Rascarse, ¿verdad? Vamos, digo yo. Cualquier adulto con dos dedos de frente baja la mano y se frota el cojón hasta aliviarse el picor. Es evidente, algo que surge de modo natural y sin ninguna maldad. Todo el mundo lo entendería... menos la futura señora Lomax, que en cuanto me ve con la mano en la entrepierna primero pega un grito cavernícola y luego me llama marrano. Y no el típico marrano, no. Al parecer soy el mayor porcino de toda la cristiandad y aquel acto me llevará de cabeza a las Calderas de Pedro Botero.
-Es que me pica.
-Claro, porque tendrás lombrices.
-Es posible. Y también una manada de Ñus.
-No te burles de mí.
-No me burlo. Lo que pasa es que me pica y toco la guitarra para que la marabunta deje de rugir.
-Ya, pero podías hacerlo en el baño o dándote la vuelta. Yo no me toco si me pica. Y te aseguro que las mujeres sentimos mucho picor ahí abajo.
-Tienes razón. La próxima vez seré educado.
-De eso nada. Como vuelvas a hacerlo te machaco el páncreas.
-Pero, cariño...
-Déjate de cariño. Si no quieres tener páncreas vuelve a tocarte. Vamos, te reto a que lo hagas. Demuestra lo valiente que eres.
-¿Ves? Por ese tipo de cosas das miedo.
-Será posible... ¡Ya te estás tocando otra vez!
-¡Joder, porque me pica! ¡Y me pica porque das miedo! ¡No lo puedo evitar!
En ese momento creí que me pegaba, pero no. Tras una mirada asesina, la futura señora Lomax se dio la vuelta y abandonó la casa dando un portazo. ¿Habrá ido a por un bisturí para sacarme el páncreas y venderlo al restaurante chino de la esquina? Lo mejor será rezar un padrenuestro y pedir a Buda que desde una terraza le caiga un tiesto en la cabeza y el geranio de la maceta le provoque una fotosíntesis medular.
En fin. Todo es broma, no le deseo mal a nadie, pero la duda no deja de rondarme: ¿la mando a freír espárragos o me caso con ella y me acostumbro al picor cojonil?
johnnysuperheroe@hotmail.com
servido por Johnny
16 comentarios
compártelo
8 Febrero 2009
Qué pasa. Espero que la crisis no os afecte y que todos seáis felices. Yo regresé del Tibet con las pilas recargadas, pero como la vida no me da tregua, al abrir la puerta de casa dos sujetos me pillaron por banda y empezaron a sacudirme sin piedad. De eso hace dos días y aquí sigo, recibiendo ostias a tutiplén.
-Bueno, ¿vas a cantar o no?
El que pregunta es el jefe, un hombre agrio, clavadito a Hugo Chávez en un día de borrachera; mientras que el pegón es el típico gorila con pinta de analfabeto y un entrecejo kilométrico.
-Negativo. He dicho que no canto y no canto.
¡Plas-plas-plas! Las leches caen y yo me dejo hacer. Así estoy un rato, hasta que la situación me aburre y accedo a su petición.
-Alto, capullos, que voy a cantar: "La vida es una tómbola, tóm-tóm-tómbola, de luz y de colooooooor...."
-¿Qué coño haces?
-Pues cantar. Desafino un poco, pero le pongo empeño.
-Déjate de tonterías y canta lo que sepas sobre el atraco al banco.
-Lo siento. La canción del atraco al banco no me la sé, pero si la tarareáis intentaré cantarla.
-Que no, gilipollas, queremos saber dónde está el botín que robaste del banco.
-Eh, mucho cuidado, que yo no he robado nada. Soy un superhéroe y jamás quebranto la ley. ¿No os habréis confundido de persona?
-Bah, al diablo, ya no merece la pena ocultarlo. Johnny... yo soy tu padre.
-¡Coño! ¿Cómo Darth Vader en La Guerra de las Galaxias?
-Sí, igual. Y tu hermana es mi abuela.
-Yo no tengo ninguna hermana.
-Sí la tienes. Y su marido es tu primo.
-¿Primo por parte de quién?
-Por parte de tu madre, que por cierto es sobrina-nieta de tu hermano.
-¿Tengo un hermano?
-En realidad tienes dos porque son mellizos.
-¡Qué me dices!
-Lo que oyes. Y para que lo sepas uno es negro y el otro chino de origen mandarín.
-Pero... ¿cómo es posible?
-Ni idea. Ese día falté a clase.
-Joder, esto parece un culebrón. ¿Y ahora por qué lloras?
-Lloro de felicidad. Dame un abrazo, Johnny. Tu padre lo necesita.
-Bueno, vale. Pero sin mariconadas, eh.
Y allí nos quedamos, abrazados como dos membrillos, mientras el gorila se sacaba un moco de la nariz y acto seguido se fabricaba una asquerosa pelotilla con los dedos. En fin, paz para todos y que viva la vida loca.
johnnysuperheroe@hotmail.com
servido por Johnny
11 comentarios
compártelo
13 Noviembre 2008
Hola. Veréis, resulta que una periodista de la revista Vogue quiere entrevistarme, pero la chica está empeñada en que soy una mujer y aunque le jure que yo de hembra no tengo ni las mechas, ella no atiende a razones. ¿Será obra del puto escritor o quizás sí soy mujer y hasta ahora no me había enterado? En fin. Paso de cabrearme. Así que en un ejercicio de transformación, algo sólo posible en actores de la talla de Cantinflas o Danny DeVito, saco a relucir mi lado femenino, me convierto de golpe en Juanita Lomax y accedo encantado a la entrevista.
A ver, Juanita, ¿si te perdieras, dónde te encontraríamos?
Pues aquí, en el Tibet, haciendo mantras con los putos Lamas. Perdón, quiero decir con los encantadores Lamas, que soy una señorita fina y nunca digo palabrotas.
¿Qué no soportas de un hombre?
La pelusa del ombligo y que se saque petróleo de las fosas nasales. También que eructe después de comer, que se tire pedos y diga que ha sido el perro, y por último que me robe la lima de uñas y la utilice para atornillar un mueble de Ikea.
Una mujer en la que te reencarnarías.
Sin duda Mary Poppins, que tiene pinta de dominatrix, y a mí me mola eso de zurrar a los caballeros.
Un hombre irresistible.
Cualquiera que sea mudo. Es para que no se oigan sus gritos cuando le sacudo con la plancha.
Tu look perfecto para sentirte bien.
Botas, pantalón acampanado que marque bien el potorro, blusa hawaiana y un pasamontañas para no tener que pintarme la cara.
Una pasión inconfesable.
Me gusta hacer pelotillas con las migas de pan mientras me depilo las axilas con la espada láser de Obi-Wan Kenobi.
Tu fórmula para superar un mal día.
Simulo tener el Síndrome de Tourette y me cago en todo el que se cruza en mi camino.
¿Qué sorpresa me llevaría si mirase en tu bolso?
Pues encontrarías una Magnum del 45, spray antiviolador, un tubo de metacrilato, dos o tres ladrillos, bolas de acero, una cimitarra, flechas de jíbaro untadas de veneno... ¿Qué? ¿Por qué me miras así? ¿No llevan eso las mujeres?
Te despiertas y tu compañero de cama es un desconocido. ¿Qué haces?
Le pego un navajazo y luego, si sobrevive, a lo mejor me caso con él.
¿Qué cambiarias, añadirías o quitarías de tu cuerpo?
Cambiaria por un callo el papiloma canceroso que tengo en la planta del pie; me añadiría una tercera teta para ser una mutante y así poder ingresar en los X-Men; y con cirugía ultrasónica me quitaría el vello del triángulo, que aquello parece la Selva Esmeralda.
Lo último que te ha sorprendido de ti.
El otro día me puse una mascarilla de zumo de pomelo y al verme en el espejo me sorprendió lo parecida que era al Jorobado de Notre Dame.
Tu primer síntoma de que estás enamorada.
El primer síntoma es que empiezo a hiperventilar, entonces me pongo una bolsa en la cabeza y acto seguido siento ganas de rascarme el culo. No lo puedo evitar, chico que me gusta, sofocón que me da y, ya con la bolsa en la cabeza, la mano se va directa al trasero. En serio, es algo superior a mis fuerzas y puede que sea para estudiar en alguna institución psiquiátrica.
El mejor regalo que te han hecho.
Unos guantes polares que a su vez he regalado a mi ginecólogo porque el muy capullo siempre tiene las manos frías.
Te sientes desnuda sin...
El rímel. Me encanta fabricar estalactitas en las pestañas.
Tu última compra inútil.
Un vibrador bioquímico con un montón de botoncitos y cables eléctricos. Me dijeron que era ultramoderno pero en cuanto lo probé casi me electrocuto, así que sigo dándole al dedo.
Una pregunta a la que no has encontrado respuesta.
¿Por qué las mujeres siempre van juntas al servicio? De verdad, no lo entiendo, y desde mi punto de vista es uno de los grandes misterios de la humanidad. ¿Qué hacen ahí dentro? ¿Acaso conspiran contra el sexo masculino para hacerse con el control del planeta?
Juanita, sinceramente, si ignoras lo que ocurre en los servicios es que tú de mujer tienes poco.
Coño, pues claro, ya te lo decía yo.
johnnysuperheroe@hotmail.com
servido por Johnny
12 comentarios
compártelo
13 Octubre 2008
Hola, gente. ¿Todo bien? Me alegro. Yo estoy en el Tibet. ¿En el Tibet? Pues sí, en el puto Tibet, o sea, a tomar por saco de la civilización, y más o menos donde Cristo dio las tres voces y Buda perdió el mechero. ¿Que qué hago aquí? Vale, lo diré sin rodeos: me he recluido en un monasterio con el fin de encontrar algo de paz espiritual y además potenciar mis múltiples superpoderes.
-¿Cómo lo llevas, Johnny?
El que pregunta es el Lama Paquito, un tipo setentón, con la cabeza ahuevada y cierto bizqueo en el ojo derecho.
-Lo llevo perfecto.
-Mientes. Algo te atormenta. Soy un río de sabiduría y a mí no me engañas. Habla y tus dudas serán respondidas.
-De acuerdo. Ahí va la primera: ¿su padre y su madre eran hermanos?
-No. ¿Por qué lo dices?
-Porque tiene mucha frente y eso no es normal. Ni Quentin Tarantino tiene una frente como la suya.
-¿Me estás llamando mongolo?
-Para nada, Lama Paquito, Dios me libre.
-Entonces pasemos a otra cuestión.
-Bien, pasemos: estoy hasta los cojones de comer arroz.
-Johnny, déjate de bobadas. Te pasa otra cosa y el arroz no tiene nada que ver.
Cierto, me pasa otra cosa. Mi drama es que aparte de los mantras y las tediosas poses de loto, resulta que soy la fuente de energía de todo el monasterio. En serio. Produzco electricidad estática frotando el pie en una moqueta y tal que si fuera E.T., luego pongo el dedo en cualquier cacharro eléctrico para que éste funcione. Aunque eso no es lo peor, no. La cabronada más gorda es que me han atado una cuerda en la punta del cimbel y cuando un Lama requiere mis servicios pega un fuerte tirón y yo he de presentarme ante él para proporcionarle mi fuerza moquetil.
-Bueno, ¿vas a contarme lo que te pasa sí o no? Te lo digo porque tengo que afeitarme y ya sabes lo que te toca.
-Joder. ¿Y por qué no se afeita a navaja y tira la maquinilla a la basura?
-Porque es parte de tu aprendizaje y en el futuro me agradecerás tener las piernas tan musculadas.
-¿Usted cree?
-Desde luego, que para eso soy un río de sabiduría. Serás el primer superhéroe con piernas de acero.
-Vale, lo acepto, pero al menos podría quitarme la cuerda de la pirindola, que es algo humillante a la par que doloroso.
-¿Qué es pirindola?
-Ya sabe, ahí abajo, lo que cuelga entre las bolas.
-Eso es para que aprendas humildad. Lo siento, pero la cuerda se queda donde está.
-Cago en diez. Pues a este paso voy a acabar pareciendo un trípode humanoooo-¡oh!-oooh!-¡oooooohhh!
-¿Qué pasa? ¿Por qué gritas?
-Porque algún hijoputa está tirando de la cuerda.
-Debe ser el Lama Jacinto, que querrá pasar la aspiradora.
-Coño, pues que se compre una escobaaaa-¡aah!-¡aaaaahhh! ¡Deja de tirar capullo, que ya voy!
-No insultes, Johnny, que eso es muy feo.
-Que no insulte... Mire, voy a irme porque a lo mejor le llamo subnormal cara de huevo y puede que no le guste.
-Vale, hijo, vete y que la fuerza te acompañe.
-Y a usted que se la pique un pollooo-¡oooh!-¡oooohh! ¡No tires más desgraciado, que me la vas a dar de sí!
En fin, amiguitos, por desgracia todavía no regreso, pero he querido saludaros y además contaros lo mal que lo paso. Qué perra vida, ¿que no? Hala, besos a tutti il mondi.
johnnysuperheroe@hotmail.com
servido por Johnny
11 comentarios
compártelo
30 Junio 2008
Sí, bloguers, me despido. Lo digo en serio. Yo no quiero, pero el caraculo del puto escritor ya ha tomado la decisión y ante eso nada puedo hacer. Todo empezó hace media hora, cuando me presenté en su casa para quejarme del posible embarazo de la señorita Supertetis, y me lo encontré vagueando en compañía de dos bellas damas.
-Que no, Johnny, estas chicas son amigas y no prostitutas.
-Pues tienen pinta de guarras.
Lo reconozco, no debí insultarlas, porque el puto escritor se enfadó y acto seguido, tras despedir a las damas, soltó su veredicto: tus historias han terminado.
-Pero... ¿es definitivo?
-Sí, al menos por una temporada.
-¿Y por qué?
-Porque apenas puedo postear y las ideas que se me ocurren he de reservarlas para otro proyecto. Pero no te preocupes, que volverás en unos meses. Es cuestión de tiempo.
-Ya... pero para ligar si tienes tiempo, ¿verdad?
-¿Qué quieres decir?
-Joder, pues que siempre te veo con mujeres. Y no entiendo cómo alguien tan feo como tú puede ligar tanto.
-Si me llamas feo te lo llamas a ti mismo, porque te hice a mi imagen y semejanza.
-Ja. Qué risa. ¿Acaso te crees el Dios Creador?
-Desde luego. Soy el creador de tu universo. Y mira por donde, en las próximas aventuras a lo mejor te hago feo.
-Es broma, ¿no?
-Para nada. Puede que hasta seas maricón, que eso da mucho juego.
-No sigas por ese camino que la vamos a tener, y sabes que cuando me cabreo las ostias vuelan.
-Vale. Pues te haré Drag Queen, y así serás el primer superhéroe con plataformas, pestañas postizas y pelucón de color rosa.
-Déjate de tonterías y seamos serios.
-Estoy muy serio. En cuanto acabe lo que tengo entre manos, te hago feo, Drag Queen e incluso una mala persona. Mira, se me ocurre que tu primera fechoría podría ser robar los cojones del Toro de Osborne. ¿Te parece?
-¡Qué me va a parecer!
¡ZAS! ¡ZAS-ZASS-ZASSS! ¡REQUETEZAS!
-Johnny, me has pegado. Y no una ostia... ¡me has arreado ocho seguidas en plan pucching-ball!
-Te lo advertí. Y el que avisa no es traidor.
-Traidor no, pero sí un pegón.
-Claro, te pego porque te lo mereces. Y si sigues vacilándome es posible que recibas unas cuantas ostias más.
-De acuerdo, no te alteres. Para firmar la paz te invito a una cerveza. ¿Te apetece?
Me apetece, así que allí me quedo. En fin, amigos y amigas, que nos veremos pronto. ¿Cuándo? No lo sé. Eso depende del puto escritor. Espero que seáis todos muy felices y prometo leer vuestros blogs. Hasta siempre.
johnnysuperheroe@hotmail.com
servido por Johnny
29 comentarios
compártelo
21 Junio 2008
Hola, gente wapa. Buenas noticias: estoy solo en casa y es tal el remanso de paz que podría llorar de felicidad. Al fin unos minutos para hacer lo que quiera, que en este caso es tomarme un yogurt. Y así estoy, metiendo la cuchara, cuando suena el cerrojo de la puerta, Supertetis entra cargada de bolsas, y la paz se va a tomar por saco.
-¡Johnny, he comprado unas cosas baratísimas! ¡Mira, mira que sartén, 3 euros, tirada de precio! ¡Y mira que jarrón chino tan bonito!
-¿Para qué coño queremos un jarrón chino?
-No sé, pero estaba rebajado y era una pena dejarlo. Ah, y esto es para ti. Pruébatelos, a ver cómo te quedan.
Me muestra unos calzoncillos blancos tipo slip, que no los lleva ni el padre de Indiana Jones.
-Yo no me pongo eso ni loco.
-¿Por qué?
-Porque uso boxer. Lo sabes de sobra.
-Ya. Pero ahora llevaras estos, que son muy sexys.
-Puntualiza: sexys en un geriátrico de jubilados.
-Vale, no discutamos, que vengo rendida y necesito relax.
-¿Y eso qué quiere decir?
-Quiere decir que he comprado una nueva piedra pómez.
Hala. Y dicho esto, Supertetis se sienta, se descalza y yo le rasco las durezas de los pies con la piedra pómez. Sí, amiguitos, tan bajo he caído. Ris-ras, ris-ras, frota que te frota, como si lijara una tabla de carpintero.
-¡Qué gusto! ¡Así, así, no te pares, dale más fuerte!
Acato la orden y le pego fuerte a su piel de elefanta. Al rato, en pleno éxtasis, Supertetis empieza a decir memeces:
-Oye, Johnny, ¿por qué no te dejas bigote?
-Negativo. ¿Conoces a algún superhéroe con bigote?
-Pues un mostacho te quedaría la mar de bien.
-Vale. Si tanto te gusta, no te depiles el labio superior y déjatelo tú.
-¿Me estás llamando velluda?
-No, cariño, jamás se me ocurriría.
-Bien, entonces pasemos a otro asunto: tengo retraso.
-¿Retraso de qué?
-Ay, Johnny, pareces tonto. Retraso del periodo.
-¿Y?
-Pues que a lo mejor estoy embarazada.
-¡Aaaaaaaaahh!
-¿Por qué gritas? ¿No te alegra?
-Mucho. Me alegra tanto que podría entregarme a la bebida.
-Perfecto. Mientras no fumes porros, me da igual que bebas. ¿Y sabes otra cosa?: tengo la corazonada que van a ser gemelos.
-¡Aaaaaaaaaaaaaahhhh!
-Espera. O trillizos, que yo soy muy fértil.
-¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhh!
Se acabó. Hasta aquí hemos llegado. Y gritando como si me hubiera pillado un huevo con la cremallera del pantalón, tiro la piedra pómez, me levanto, agarro la puerta y cierro de un portazo. Tengo tres opciones: beber, suicidarme o pedir asilo político en el Congo. En fin, veremos por dónde sale el puto escritor.
johnnysuperheroe@hotmail.com
servido por Johnny
10 comentarios
compártelo
5 Junio 2008
Qué pasa, bloguers. Veréis, resulta que se me hincharon las bolas y harto de que LaCoctelera funcione mal, he decidido ir a visitarles. En serio. Ahora mismo estoy frente al edificio de la compañía, y tras cruzar la calle y subir al segundo piso, me presento en plan bravucón:
-Hola, pedazo de capullos, soy Johnny Lomax y vengo a pedir explicaciones.
Unas veinte personas alzan la cabeza de sus PCs y me miran con cara de asombro. No hacen nada, sólo miran, y así están un rato, hasta que uno de ellos decide hablar:
-¿A qué te refieres con explicaciones?
-Me refiero a que LaCoctelera falla más que una escopeta de feria, a que la gente está muy quemada, y que a este paso puede haber un motín como el de la Bounty.
Nada. Aquellas personas deben ser idiotas o tal vez zombis, porque todos me siguen mirando en silencio.
-¿Qué pasa, acaso estáis sordos?
-No, Johnny, oímos perfectamente. Lo que pasa es que tienes toda la pinta de cultivar percebes en la próstata.
-¡Pero qué dices! Yo estoy sanísimo. Tu abuelo el mameluco cultivará percebes en la próstata, no te jode.
-Bueno, bueno, vamos a llevarnos bien.
-Okey. Entonces dime qué pasa. Porque en el blog todo se descuadra, no se puede comentar ni postear, y el error 6000 aparece cuando le sale del higo.
-Entiendo tus quejas, Johnny, pero te recomiendo que bailes para tranquilizarte.
¡Tócate los cojones! Y el fulano va y me entrega un aro que a primera vista parece un hula-hop.
-¿Pretendes sobornarme con un juguete pasado de moda?
-El hula-hop nunca pasa de moda. Tú baila y verás como te calmas.
-Estoy muy calmado.
-De eso nada. Tienes la vena del cuello hinchada y, aunque lo niegues, tu estrés hace que críes percebes en la próstata.
-Ya entiendo, vuestra estrategia es desviar el tema para no afrontar la realidad.
-¿Tú crees?
-Desde luego. Pero conmigo lo lleváis chungo porque soy un superhéroe y por consiguiente superlisto.
-De acuerdo, en ese caso, ¿qué propones?
-Propongo que para compensar los daños sufridos recibáis una tanda de ostias.
-¿Así lo quieres arreglar? ¿Con violencia?
-Pues sí. Pero lo hago por vuestro bien, ¿eh? Es una manera de que espabiléis y os pongáis las pilas.
-Vale, me parece justo. ¡Eh, gente, poneos en fila, que Johnny nos va a sacudir!
Los trabajadores de LaCoctelera forman una cola y yo, tras escupirme en la palma de la mano, comienzo a repartir tortazos: ¡plas! ¡plas! ¡plas! Algunos lloran doloridos, pero todos reciben el castigo sin quejarse, y cuando acabo sus caras reflejan cierto aire de satisfacción.
-¿Habéis aprendido la lección?
-Sí. Gracias, Johnny, creo que nos has iluminado.
-Eso espero. ¿Volverá a haber fallos?
-No.
-¿Lo juras por los percebes de tu abuelo?
-Lo juro.
-Bien, pues entonces me voy. Y para demostraros que no os guardo rencor me llevo el hula-hop.
Y así, con el aro en la cintura y moviendo las caderas, me marcho lleno de gozo. No sé si la tanda de ostias servirá de algo, pero yo me he quedado muy a gusto, y espero que a partir de ahora la puta Coctelera funcione como Dios manda.
johnnysuperheroe@hotmail.com
servido por Johnny
18 comentarios
compártelo